Bitácora
Relatores de Nodos | ¿Cómo aprender a trabajar y a construir sin estar de acuerdo?
Mónica Amieva

Esta intervención comienza por dar un paso atrás: con un breve y muy simple recorrido por el programa de acompañamiento del SITAC, que bajo el nombre de Clínicas inició desde la sexta edición llevada a cabo en 2008, dada la inquietud de Guillermo Santamarina por abrir  la discusión a otros participantes con una dinámica más dialógica, más allá de los invitados de las conferencias y las mesas en el Simposio.  Mi relatoría de lo acontecido en los Nodos, coordinados por Christian Gómez, se da desde la práctica pedagógica, en la cual me he desempeñado en contextos museísticos y universitarios. A partir de esta perspectiva, un recuento de las clínicas me parece relevante en  un momento en el que el SITAC reestructuró sus formatos para esta edición con el reto de “tender puentes capaces de mediar sin agenda y sin dogmas, de escuchar y observar, sin imponer una visión”,[1] como escribió Mariana Munguía en un texto sobre el PAC publicado en Itinerarios de la cultura contemporánea en México. Este breve relato también nos permite ver las líneas de continuidad y discontinuidad de los Nodos con los programas precedentes.

Posteriormente, quisiera compartir reflexiones sobre cómo pienso que la forma de los Nodos influyó en el fondo de las discusiones, retomando una pregunta que Brenda Caro Cocotle quien también funge como relatora, lanzó al aire en el texto publicado en la revista Código Autocríticas y pequeñas posibilidades. SITAC XIII : “Pero vale la pena preguntarse si basta con modificar la forma para incidir de fondo, tomando en cuenta que el problema no se reduce a la organización de un congreso, sino que se refiere a un sector profesional con una buena carga de cobardía intelectual”.[2] Lo que propongo siguiendo este cuestionamiento es analizar las estructuras de enunciación de los Nodos para preguntarnos hasta qué punto es posible intervenir en las relaciones de poder de los formatos de discusión, en lugar de únicamente reflexionar sobre ellos. Si bien desde luego siempre hay una especie de pendiente jerárquica que dificulta la horizontalidad como principio organizativo de los procesos pedagógicos, mi impresión es que en los Nodos esta pendiente fue menos pronunciada.

Finalmente, cerraré la presentación con algunas preguntas muy puntuales generadas en los Nodos a la luz del marco general del SITAC Nadie es inocente, el cual nos emplaza frente a una contingencia histórica que exige una reflexión autocrítica sobre la complejidad de nuestra complicidad y nuestra responsabilidad sobre la gestión del entramado económico, político y cultural de la producción artística contemporánea. A lo largo del texto haré alusión a referencias de colegas que considero de interés para complementar los temas discutidos fuera o dentro del marco del Simposio.

I De las Clínicas a los Nodos

Después de las primeras Clínicas del SITAC VI Lo que nos queda (Ute Meta Bauer) ya mencionadas, y dirigidas por Guillermo Santamarina, que respondían a preguntas cercanas a los Nodos, como por ejemplo ¿cuáles eran los modelos de participación en la cultura imperante, así como las formas de operación de las  plataformas independientes e institucionales; Terapia intensiva fue el nombre bajo el cual operaron los talleres del SITAC VII Sur, sur, sur, sur (Cuauhtémoc Medina) coordinados Roberto Jacoby. En esta edición, cabe recordar que con una intención anti-centalista similar a Nadie es inocente, el simposio  se extendió geográficamente a Guadalajara con la colaboración de la Oficina para Proyectos de Arte (OPA), que realizó un encuentro con Jean Fischer y Raimond Chavez.

En la siguiente siguiente edición, Tobías Ostrander regresó al formato inicial en las Clínicas del SITAC VIII Puntos ciegos, Cine, feminismo y performance (Gabriela Rangel) para trabajar temáticas como la construcción crítica  de espacios de género. Las siguientes Clínicas dirigidas por Sol Henaro en el SITAC IX Teoría y Práctica de la catástrofe (Eduardo Abaroa) mantuvieron igualmente la forma de las clínicas y contribuyeron a puntualizar cuestionamientos  presentes también en las discusiones de los Nodos sobre ¿cómo se podrían generar nuevos agenciamientos hacia una sensibilidad estética que impulsara la transformación de la vida cotidiana y que al mismo tiempo propiciara transformaciones sociales y económicas?

En las Clínicas SITAC X El futuro, de vuelta a la cuenta larga (Shuddhabrata Sengupta), Sofía Olascoaga partió de la pertinencia de hacer uso de las herramientas digitales con el fin de difundir el trabajo realizado en los seminarios o  aulas virtuales desarrollados en colaboración con Taller Multinacional. En estos encuentros se discutió ¿cómo pensar la  educación a futuro? y otra pregunta que cuyo eco resonó en algunas sesiones de los Nodos como: ¿cuáles son las aproximaciones posibles e imposibles a la comunidad así como las condiciones de trabajo así como las posibilidades de auto organización?

Campo de pruebas 1+1=11, dirigidas en el SITAC XI estar-los-unos-con-los otros (Paola Santoscoy y Marcio Harum) por la Plataforma Arte Educación (PAE), buscó someter a prueba el planteamiento de colaboración y trabajo colectivo del el tema general del Simposio. El campo de pruebas activó la interesante iniciativa editorial de los directores para sentar las herramientas de la discusión previo al inicio del Simposio, de los compendios de lecturas previas (lector)es: hacer tiempo_ de  Marcela Quiroz. Para ello, se convocó a colectivos, interlocutores y relatores de diversas disciplinas, fuera y dentro de la ciudad de México. Se continuó con la idea de generar comunidades de pensamiento virtuales como preparación al Simposio en la redpae.net.

Estudio SITAC  (Carin Kuoni) de la doceava edición del simposio Arte, justamente, dirigido por Lucía Sanromán, sumó el formato de residencias cortas fuera de la Ciudad de México a Oaxaca y Tepoztlán en colaboración con sedes anfitrionas en tres formatos diferentes. El primero, desarrollado en el Centro de las Artes San Agustín Etla (CaSA) de Oaxaca, sobre justicia alimentaria. El segundo, realizado en el Museo Experimental el Eco en colaboración con Campus Expandido sobre justicia de género; y el tercero, que en colaboración con Alumnos 47, problematizó el tema de la justicia educativa.

II  Contingencias que convocan

Los Nodos ocupan la función que antes tuvieron las clínicas, la terapia intensiva, el campo de pruebas o los estudios.  Sin embargo, en esta ocasión se concibieron en otro marco temporal. Es decir, menos como un acompañamiento paralelo y más como una de las fases mismas del SITAC XIII. Los Nodos se plantearon pues, como una plataforma de vinculación entre iniciativas con la finalidad de profundizar las líneas de discusión en problemáticas específicas en un radio más extenso de intercambio y distribución. El uso de la  plataforma virtual fue, en palabras de Christian Gómez, “un espacio de identificación entre interlocutores a través de una Agenda y  una Bitácora, en la que los documentos textuales y audiovisuales que se iban generando, daban cuenta de lo acontecido en la esfera pública”.

Tanto los Nodos, como el planteamiento de Nadie es inocente, han tenido la relevancia de responder a la actual contingencia política por la que está atravesando nuestro país. Una contingencia que demandaba reconfigurar las dinámicas de las clínicas para sumar distintas voces que, autoorganizadas, tomaron la responsabilidad de los formatos y escenarios de discusión de los tres ejes del Simposio. Con la noción de contingencia me refiero a tres sentidos de esta noción: la respuesta ante la urgencia de una crisis; la no necesidad de cualquier orden establecido que nos recuerda su condición susceptible de ser transformado; y los contingentes de personas que, como nosotros hoy, se ocupan de una situación que demanda la intervención o movilización.

A pesar de los diversos posicionamientos que encontramos en las dos primeras fases del Simposio, los Nodos arrojaron la idea de que al menos coincidimos en que atravesamos por una contingencia histórica general y particularmente en nuestro campo en lo que refiere a cómo se ha manejado hasta el momento: la reciente creación de la Secretaría de Cultura bajo el credo de “ni una plaza ni un peso más”. Coyuntura cuestionada públicamente por varios colegas como Eduardo Abaroa, y otros tantos  aquí reunidos el día de hoy, que han denunciado entre otras cuestiones: su confuso marco legal en relación con los derechos culturales; su también confuso reglamento interno de organización de la dependencia que a ojos del secretario de cultura hemos “sobrevalorado”; la falta de transparencia; los tijeretazos al presupuesto en este rubro (estos días se discute en la cámara de diputados el brutal recorte a la cultura del 30.7% del ejercicio 2016);  los bajísimos sueldos sin prestaciones y puestos que en realidad incluyen la chamba de dos o hasta más personas; los despidos masivos e injustificados; los ya naturalizados dedazos; la ineficacia; la corrupción; la injerencia en los programas de los museos; la censura (y autocensura) que nos lleva también a preguntarnos ¿cómo nos reposiciona en el campo artístico la crisis de censura en la esfera pública que coarta sistemáticamente la libertad de expresión en nuestro país?

Todo esto demanda una reflexión sobre las “oportunidades” de la creación de esta nueva instancia pública y las implicaciones de que ésta opere fuera del marco de la Secretaría de Educación, pero demanda también una mayor vigilancia crítica por parte de la ciudadanía y la comunidad artística que quizás involucraría estar mejor informados sobre las audiencias públicas por la Ley General de Cultura Federal y cohesionados como una comunidad (a pesar de los distintos bandos) frente a la precariedad en nuestras instituciones y sus infraestructuras, y frente a  los abusos de las condiciones laborales de nuestros colegas en instituciones no sólo públicas sino también privadas. La carta enviada a la Secretaría para expresar el desacuerdo de la comunidad artística con los recientes ajustes al presupuesto destinado a los programas e instituciones públicas culturales, fue un buen punto de  partida en este sentido.

Es importante recordar que estas cuestiones de precariedad laboral en relación a la crítica del marco neoliberal de la gestión empresarial de la cultura, presentes en varias conversaciones de los Nodos,[3] han sido analizados profundamente por colegas como Pilar Villela en varios artículos y proyectos, siendo uno de los más recientes La empresa soy yo. O bien, por Irmgard Emmelheinz, quien recientemente publicó un libro indispensable en la discusión del debilitamiento de las fronteras que separan las lógicas mercantiles de las públicas y culturales: La tiranía del sentido común. La reconversión neoliberal de México

El riesgo y el interés de la estructura de los Nodos fue partir de una convocatoria de participación más abierta que hasta cierto punto fue capaz de provocar reorganizaciones de fondo y contenido que mapearon y vincularon iniciativas disgregadas que antes no podíamos ver. Intentar no imponer una visión y tener menos control de las dinámicas de discusión fue también un trabajo de mediación heurística. En una entrevista que realicé a Christian Gómez y al final no se publicó, enunciaba que le llamaba la atención escuchar que este simposio iba a llamarse No es posible que no podamos sentarnos a hablar y que los Nodos se habían planteado como un proceso abierto ante la descalificación que existe entre interlocutores, en un momento en el que realmente necesitamos ampliar y complejizar la discusión pública. Los intercambios que acompañé en los Nodos me recordaron también el texto de Taniel Morales Una revolución de baja intensidad, del cual tomé el título de esta presentación, en el que escribe: “El presente es muy complejo. Suceden cientos de crisis diferentes y debemos darnos cuenta que no tenemos que estar de acuerdo para hacer algo. El consenso está sobrevalorado. Tenemos que aprender a trabajar y a construir sin estar de acuerdo”.[4]

La gran dificultad, desde luego, reside en el cómo y en el qué sigue… pero creo que los esfuerzos de coordinación y autogestión de todos y cada uno de los Nodos “por sentarnos a hablar”, tuvieron el valor de someter a discusión pública las problemáticas comunes y específicas del campo cultural y vislumbrar de qué forma afectan nuestras prácticas las políticas culturales así como la poca incidencia que hemos tenido sobre ellas, en ciudades como Toluca, Monterrey, Oaxaca, Puebla, Guadalajara, Tijuana, Tlaxcala, Ciudad Juárez, Tepoztlán y la Ciudad de México.

III ¿Cómo aprender a trabajar y a construir sin estar de acuerdo?

Termino esta presentación con algunas preguntas muy difíciles de elegir y tal vez un poco redundantes, recogidas de los Nodos que quisiera compartir a modo conclusión:

Del primer eje de Nadie es inocente: Razón política de la gestión cultural del Estado

¿Cómo ir Del discurso al hecho sin fingir solidaridad, como increpa la honesta relatoría del Nodo coordinado por Adriana de la Rosa que abordó la política en la gestión cultural de Oaxaca?

De la primera sesión de Tan cerca y tan lejos, el Nodo realizado en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México en el se planteó la siguiente interrogante: ¿qué implica contribuir en el entramado cultural de una ciudad tan cercana al centro del país, donde “todo sucede”? rescato la pregunta: ¿Desde dónde podemos aún participar en el diseño de las políticas culturales y en la definición de sus prioridades para con el bien común? ¿Qué tipo de entramado social está produciendo la cultura que hacemos todos?

El Foro Razón política de la gestión cultural del Estado: Reflexiones desde una Universidad Autónoma se realizó en la Galería GAMA y sala de juntas CORIEDA de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, se reitera la inquietud de si: ¿Es viable y necesario establecer vasos comunicantes entre el Estado y los actores culturales para generar políticas más incluyentes, plurales y efectivas? ¿Qué tan democráticas y transparentes son las decisiones sobre política cultural que se toman a nivel federal y estatal?

En relación al segundo eje de Nadie es inocente: ¿Cultura del beneficio común?

Retomo algunos cuestionamientos del Nodo ¿Es el arte contemporáneo un bien común? Del  primer conversatorio de la plataforma Metafile, realizado en el espacio NoAutomático, en Monterrey, moderado por Mario Alberto García Rico. Al respecto Rocío Cárdenas Pacheco propuso “más que pensar el ¿bien común para qué? o ¿para quiénes? y ¿cómo pensar a Monterrey y -yo agregaría la cultura- desde el rabillo del ojo, desde la memoria, desde lo que se puede decir y no se puede hacer?”

Del Nodo Palabra, cuerpo y memoria. Repensando lo común. Acción cartográfica, organizado por María Rodríguez Cruz de Corrientes y Rodrigo Cué de Ovnibus, retomaría las interrogantes generadas de: ¿Cómo se sostienen los proyectos?, ¿cómo se estructura el entramado cultural?, ¿cuáles son los criterios de inclusión y/o exclusión?, ¿quién se beneficia con dicha estructura?, ¿aquello que surge de los proyectos apela realmente al bienestar común?

De la línea de la Producción del valor del arte, Arte y Trabajo: Grupo de estudio en Biquini WAX ¿cómo alienamos, fetichizamos, subsumimos  y alimentamos una ley, un orden, un mercado?

[1] Munguía, Mariana. “Mediar sin agenda y sin dogmas. Patronato Arte Contemporáneo”. Itinerarios de la cultura contemporánea en México (2017). Núm. 7. Diecisiete, teoría crítica, psicoanálisis, acontecimiento. Disponible en línea: http://www.diecisiete.org/inde...

[2] Caro, Brenda. Autocríticas pequeñas y posibilidades. SITAC XIII. Nadie es inocente. Código. abril 28, 2016. http://www.revistacodigo.com/o...

[3] Vale la pena revisar el material generado como parte del Nodo Cuestionario Horizontal en el eje de la Razón política de la gestión cultural del Estado, coordinado por Rafael Lemus y María Minera. Se trata de cuestionarios que registran las ideas de grupo de escritores, artistas, curadores, gestores e investigadores en torno a la creación de la Secretaría de Cultura y el estado del aparato cultural mexicano. Los cuestionarios se pueden consultar en http://sitac.org/xiii/nodos-bi...

[4] Morales, Taniel. “Una revolución de baja intensidad”. Itinerarios de la cultura contemporánea en México (2017). Núm. 7. Diecisiete, teoría crítica, psicoanálisis, acontecimiento. Disponible en línea: http://www.diecisiete.org/inde...



*Este texto de presentó durante Nodos: Jornada de intercambio, actividad desarrollada el sábado 24 de septiembre de 2016 en Museo Jumex. Como relatores de Nodos, Fase 2 del SITAC XIII, Mónica Amieva, Christian Camacho y Brenda Caro dialogaron con los organizadores y participantes de Nodos, así como con las coordinadoras de los ejes temáticos del simposio y el público en general.

Tema

  • 2. ¿Cultura del beneficio común?
  • 3. Producción del valor del arte
  • 1. Razón política de la gestión cultural del Estado

Etiquetas

  • Fase II  Jornada de intercambio  Relatoría de Nodos 

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